Este año el colegio de Tigre en el que trabajé
tantísimos años, festeja su 50º aniversario y para celebrarlo hicieron ayer, una
cena con baile para docentes y ex alumnos. Particularmente no soy ni la una ni
la otra, pero sí una combinación de las dos: ex docente o ¿kelper?. La nada
misma o la toda repleta de recuerdos y emociones. Fue una gran sorpresa recibir
el excepcional convite, al que accedí sin dudarlo.
Pequeños relatos de mi vida cotidiana, largas crónicas sobre viajes inolvidables, alguna que otra nostalgia y una declaración de amor, o tal vez dos.
¡Honor y gratitud, y gratitud!
Si
hay algo que nunca me hubiera imaginado que me iba a pasar era que dedicaría mi
vida a la docencia.
No lo mamé en casa ni entre mis amigos, tampoco en el colegio.
El camaleón mamá
Pasaron
tres meses desde que me mudé de hogar y con aquel simple cambio de domicilio,
se mudaron conmigo mecanismos, miedos y con ellos me abrí a sentir y
experimentar la vida de otra manera.
Házte fama y échate a dormir
Venía de más en más, hasta que inevitable e inesperadamente, un menos actuó en consecuencia.
Peter Pan, dejame volver de la Tierra del Nunca Jamás
Hoy, segundo domingo de agosto, se festeja como todos los años en
nuestra cultura familiar y comercial, el día del niño.
Y llegada la tarde, me di cuenta de que me había olvidado por completo
de este día. Bueno, en realidad, no visité a hijos de nadie, ni mis padres me
saludaron. No pude reclamar ningún regalito. Maldita sea. ¿Será que ya estoy
para otros trotes?
La importancia de llamarse Ernesto
Hace
dos días que vengo jugando a la mamá con mi sobrino y ya puedo reconocer que
esto de hacer pooles y llevar y traer me pone bastante de la nuca. Digo esto,
visto y considerando que mi coche turbo diesel modelo 95, no facilita ni mejora
el asunto.
Me lo dijeron
Cansada, después de pocas horas
de sueño y de una ardua jornada laboral, luego de que me acababa de desayunar
que la bruja de mi compañera de trabajo me dejó plantada en la puerta del
colegio, decidí patear siete cuadras hasta la estación.
Yo quiero ser normal igual que las novelas que miro por la tele
En este momento de arduo malhumor
y tensión superficial corporal malagana, malacara y malagata, hallo sería
conveniente no ser parte de mí.
Se me soltó la rienda
Ando mendigando chirolas y
contando cautelosamente el mango desde el día uno que volví del país en el que
verdaderamente reinan el orden y el progreso.
Las cosas son así
Creo en la magia de los lugares
particularmente bellos y acogedores. Mi terraza es uno de ellos, por ejemplo.
Decime si no.
También creo que a veces los
otoños traen primaveras, brotes y sorpresas.
A mí la lluvia no me inspira, a mi vecino sí
Hubiera podido escribir los
versos más tristes esta noche pero me da fiaca. Encerrada en mi casa, gozo de
la depresión de la lluvia envuelta en una manta de pesares carcomiéndome entre
deudas, soledad, tinieblas y fastidio de lunes marrón, cuando de repente suena
el timbre.
Al lugar donde has sido feliz, deberías tratar de volver
Qué linda que es mi terraza. Colores, plantas,
luces, música, vida e ilusión. Sin embargo, no había vuelto al lugar donde mis
plantas viven desde hacía ya quince días. La última vez que había estado allí,
me había sentido con alegría de amor.
Yerba mala nunca muere
De tanto en tanto, las tormentas
me gustan. Sobre todo cuando las abundantes gotas lavan mi auto, riegan mis
plantas y a parte de eso, sopla una brisa suave después de largas jornadas de
calor extenuante. Necesidades imperiosas ante la falta de economía con flujo de
fondos, la falta de ímpetu regador y la falta de aire en el ambiente. Sería
como una lluvia de triple generala. Estos momentos de lluvia me copan y me dan
alegría, pero solamente de tanto en tanto. Ya que a veces la muy guacha te hace
tachar la generala, la doble y sin piedad te deja en Pampa y la vía.
Antigua vida mía
A mediados del mes de enero,
nuestro largo, congestionado y prometedor itinerario de viaje, nos llevó a
recorrer la ciudad de San Francisco.
El viajar es un placer que nos puede suceder
Cuando uno se va de viaje, por
lógica, entusiasmo, ansiedad y sentido común, lo más normal creo que por lo
general, es resolver planearlo al menos un poco con anticipación.
Que alcen la voz, que hagan al mundo escuchar
Hace algo menos de una semana
tuve algo así como una nubosidad variable de lo que sabía ser claridad en mi
mente respecto de la idea básica y vital sobre algo.
La vida es como andar en bicicleta
Sí, claro. Para mantener el
equilibrio hay que seguir andando. Salvo que, obviamente te llame Pekerman, o
en el más remoto de los casos, te distraigas frente a la belleza o te aceche la
desconfianza.
Las hay
Estaba por pasar por debajo de una escalera,
cuando tres hombres me miraron y sonrieron cuando les pregunté: ¿Paso? ¿Qué
dicen?
Al beso de la mujer araña te lo doy yo
Acabo de ir al baño a buscar
algodón para removerme el esmalte desgastado de las uñas, cuando sentí una
presencia. Miré a mi alrededor y me di cuenta de que ya no me encontraba más con
mi soledad.
Un buen nombre es lo más valioso que uno puede tener
Yo pensaba que Jorge era un
nombre común, hasta familiar te diría. De hecho, así llamaron a mi abuelo y
también a mi tío para honrar al padre, supongo. Pero hace un par de días, me di
cuenta de que no era así. No señor, “Jorge” no es un nombre de hijo de vecina,
ni es un nombre cualquiera. Al parecer es mucho más que eso.
El silencio de los inocentes
Considero que TODOS LOS HOMBRES
deberían al menos UNA VEZ en su vida...
Pídeme la luna
Ayer a la tardecita, estaba
conmocionada con muchos pensamientos inconducentes y una sensación rarísima, sí
rara y no muy grata. Estaba manejando, en mi caso, era un momento ideal para
dejar a mi mente merodear, irme por las ramas y tal vez, llegar hasta el
infinito y más allá en pensamientos, quién sabe más lejos también.
¿Resistencia o metamorfosis?
¿Y si la larva se
resistiera a remodelar sus tejidos preexistentes, permitiría que se desarrollen
sus alas?
La llamada
Hoy es el día de los enamorados. Qué lindo, qué cursi, qué
inoportuno, qué mierda.
A mi teléfono fijo llega un llamado. Lejos de esta
costumbre, lo dejo sonar. Una, dos, tres, cuatro veces y atiendo, entonces,
silencio.
La máquina del tiempo
Lo que voy a contar está lejos de
ser una historia de amor, porque a decir verdad, nunca llegó a serlo, o tal vez
eso creo yo. Hace un par de meses, tomé una decisión respecto de este amor no
correspondido.
Mírenme, soy feliz, entre las hojas que cantan
Subo a la terraza a regar mis
plantas salvajes, ver las estrellas y quien te dice fumarme un cigarro pensando
en qué hermosa que es la vida y agradeciendo la buena fortuna que tengo de
vivir en este precioso lugar.
Pesos, cervezas y rock & ron
Nuestros días en Medellín no
hubieran sido tan ricos de no habernos topados con este paisa, o al menos eso es lo que creemos. Paisa se le dice a los
oriundos de Medellín y aledaños.
Cartagena, carta llena
Llegamos a Cartagena de Indias,
azoradas por el calor y decidimos que esa tierra caliente era la una vez descubierta por Cristóbal Colón. Nos sentimos
orgullosas de pisar ese suelo histórico, lleno de callecitas y balcones
coloniales durante tres días, hasta que nos dijeron que no era cierto.
El día del fin del mundo (intro + 4 caipis)
Intro
El día del fin del mundo lo
llamaremos al conjunto de emociones y acontecimientos que nos sucedieron el
jueves 30 de diciembre del año 2010.
No creemos en vivir para
contarla, pero estamos de acuerdo en que si un día puede reunir sentimientos de
alegría, odio, miedo, adrenalina, gozo, cansancio, tolerancia, admiración,
impaciencia, equipo, mamitis, riesgo, esfuerzo, valentía, angustia, diversión,
compañerismo, caos y cosmos, deber ser contado y en detalle minucioso para
compartirlo y no olvidarlo nunca jamás.
De vez en cuando la vida
En la vida pasan muchas cosas y
nos pasan muchas cosas también. Y claro, si está llena de segundos la vida.
Sesenta de ellos hay en un minuto, es mucho, es poco, no lo sé todavía. Al fin
y al cabo todo lo que nos mueve y nos va pasando dura eso, segundos…uno, dos,
tres.
Corran muchachos, se viene la avalancha
Cajas Navideñas en noviembre,
¡ufff! ... La sociedad, o sea trabajo y gente,
nos embute, abruma y agobia con maletas repletas de preocupaciones, ciclos,
fechas de entrega, ansias, cierres, balances, cenas de fin de año...
Yo vivo en un barrio tranquilo
Hace tres meses que me mudé a un
edificio de alrededor de treinta años de antigüedad, podría decirse de él
“viejo” o quizás “antiguo”, pero no lo es. Tiene todo aquello que toda persona
como yo, o tal vez solamente yo, pudiera desear referente a su arquitectura e
instalaciones.
El Sensei
Veníamos bárbaro con Pablo, mi
censista, en la dinámica pregunta-respuesta sobre la vivienda y las
características habitacionales del hogar, cuando me hace la segunda pregunta de
la tercer página:
¿Y dónde está el prospecto?
Siempre que abro una caja de
medicamentos, lo realizo del lado incorrecto, es decir, mis dedillos se chocan
con el prospecto y tengo que esforzarme en tomar una decisión: saco el
prospecto (que no se por qué no va a querer entrar cuando lo quiera volver a
meter, ¿no se doblarlo? ¿se agranda cuando sale a respirar? y lo tendré que
hacer de prepo nomás) y a continuación sacar de la caja la respectiva tableta a
consumir; ó cerrar la cajita (ay qué difícil que es cerrarlas) y abrirla del
otro lado... o sea, del correcto.
HOY, distinto de la mayoría de
las veces...
Cien años
Hace unos días vengo pensando que
el lunes 23 de agosto hubiera sido el cumpleaños del abuelo Alfredo. Hasta lo
escribí en mi calendario. Incluso hoy a la mañana me acordé de mi querido
"Alberto", como le decía yo.
Pero hoy, cuando la maestra de segundo,
escribió la fecha en el pizarrón: 23-8-10; me di cuenta de que no hubiera sido
un cumpleaños cualquiera. Hubiera cumplido 100 años, sí ¡CIEN!
Rutas nacionales, rutas mías
Cae la tarde, emigran bandadas de
pájaros sobre los verdes campos de Entre Ríos, esta contemplación, acompañada
de hermosa música, abre mi corazón hasta lo más profundo, y creo que ésto, es
parte de la felicidad.
Alicia no es una mujer cualquiera y yo tampoco
Ensayo sobre la Alicia del país de las maravillas de Tim Burton
Alicia no es una mujer
cualquiera. No le da lo mismo cualquier cosa. Es más bien diferente a las demás
mujeres de su edad, por así decirlo. Es hermosa, claro, pero le distrae lo que
a otras mujeres atrae. Le incomoda la moda de su época, se desinteresa por los
intereses clásicos de otras damas como ella. No le asusta si se aleja de las
personas cercanas. Y hasta se detiene ante lo que cualquier mujer común
avanzaría: un compromiso.
No es un domingo cualquiera
Bueno, ¿llegó el final o llegó el
principio? No me deprime volver, no me pude entusiasmar tampoco. Estoy de
sopetón. Casi un mes viajando, sin horarios, ni rutinas, simplemente
apreciando, comprando, disfrutando, de paseo.
Algún lugar encontraré
Caminar, caminar mucho. Laten los
pies. Se hacen sentir, como agradeciendo que los hacemos sentir vivos o como
pidiendo a gritos que los dejemos descansar, o tal vez ambas, o quizás sea una
queja por la falta de destino, you know, just wandering around or following a
friend’s day. Sí eso, ir al ritmo y a los lugares o rutinas de otro.
El país de las maravillas
Estoy volviendo de DC en un
bondi, poca gente, echada en dos asientos, tratando de dormir, no lo concilio,
no tengo libro ni hambre. Sí tengo una luz tenue y algo para escribir. Aquí
estoy.
Tantas cosas vividas.
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