Peter Pan, dejame volver de la Tierra del Nunca Jamás


Hoy, segundo domingo de agosto, se festeja como todos los años en nuestra cultura familiar y comercial, el día del niño.

Y llegada la tarde, me di cuenta de que me había olvidado por completo de este día. Bueno, en realidad, no visité a hijos de nadie, ni mis padres me saludaron. No pude reclamar ningún regalito. Maldita sea. ¿Será que ya estoy para otros trotes?

La importancia de llamarse Ernesto


Hace dos días que vengo jugando a la mamá con mi sobrino y ya puedo reconocer que esto de hacer pooles y llevar y traer me pone bastante de la nuca. Digo esto, visto y considerando que mi coche turbo diesel modelo 95, no facilita ni mejora el asunto.

Me lo dijeron

Cansada, después de pocas horas de sueño y de una ardua jornada laboral, luego de que me acababa de desayunar que la bruja de mi compañera de trabajo me dejó plantada en la puerta del colegio, decidí patear siete cuadras hasta la estación.

Yo quiero ser normal igual que las novelas que miro por la tele

En este momento de arduo malhumor y tensión superficial corporal malagana, malacara y malagata, hallo sería conveniente no ser parte de mí.

Se me soltó la rienda

Ando mendigando chirolas y contando cautelosamente el mango desde el día uno que volví del país en el que verdaderamente reinan el orden y el progreso.

Las cosas son así

Creo en la magia de los lugares particularmente bellos y acogedores. Mi terraza es uno de ellos, por ejemplo. Decime si no.

También creo que a veces los otoños traen primaveras, brotes y sorpresas.

A mí la lluvia no me inspira, a mi vecino sí

Hubiera podido escribir los versos más tristes esta noche pero me da fiaca. Encerrada en mi casa, gozo de la depresión de la lluvia envuelta en una manta de pesares carcomiéndome entre deudas, soledad, tinieblas y fastidio de lunes marrón, cuando de repente suena el timbre.

Al lugar donde has sido feliz, deberías tratar de volver

Qué linda que es mi terraza. Colores, plantas, luces, música, vida e ilusión. Sin embargo, no había vuelto al lugar donde mis plantas viven desde hacía ya quince días. La última vez que había estado allí, me había sentido con alegría de amor. 


Yerba mala nunca muere

De tanto en tanto, las tormentas me gustan. Sobre todo cuando las abundantes gotas lavan mi auto, riegan mis plantas y a parte de eso, sopla una brisa suave después de largas jornadas de calor extenuante. Necesidades imperiosas ante la falta de economía con flujo de fondos, la falta de ímpetu regador y la falta de aire en el ambiente. Sería como una lluvia de triple generala. Estos momentos de lluvia me copan y me dan alegría, pero solamente de tanto en tanto. Ya que a veces la muy guacha te hace tachar la generala, la doble y sin piedad te deja en Pampa y la vía.

Antigua vida mía

A mediados del mes de enero, nuestro largo, congestionado y prometedor itinerario de viaje, nos llevó a recorrer la ciudad de San Francisco.

El viajar es un placer que nos puede suceder

Cuando uno se va de viaje, por lógica, entusiasmo, ansiedad y sentido común, lo más normal creo que por lo general, es resolver planearlo al menos un poco con anticipación.


Que alcen la voz, que hagan al mundo escuchar

Hace algo menos de una semana tuve algo así como una nubosidad variable de lo que sabía ser claridad en mi mente respecto de la idea básica y vital sobre algo.

La vida es como andar en bicicleta

Sí, claro. Para mantener el equilibrio hay que seguir andando. Salvo que, obviamente te llame Pekerman, o en el más remoto de los casos, te distraigas frente a la belleza o te aceche la desconfianza.

Las hay

Estaba por pasar por debajo de una escalera, cuando tres hombres me miraron y sonrieron cuando les pregunté: ¿Paso? ¿Qué dicen?

Al beso de la mujer araña te lo doy yo

Acabo de ir al baño a buscar algodón para removerme el esmalte desgastado de las uñas, cuando sentí una presencia. Miré a mi alrededor y me di cuenta de que ya no me encontraba más con mi soledad.

Un buen nombre es lo más valioso que uno puede tener

Yo pensaba que Jorge era un nombre común, hasta familiar te diría. De hecho, así llamaron a mi abuelo y también a mi tío para honrar al padre, supongo. Pero hace un par de días, me di cuenta de que no era así. No señor, “Jorge” no es un nombre de hijo de vecina, ni es un nombre cualquiera. Al parecer es mucho más que eso.

Pídeme la luna

Ayer a la tardecita, estaba conmocionada con muchos pensamientos inconducentes y una sensación rarísima, sí rara y no muy grata. Estaba manejando, en mi caso, era un momento ideal para dejar a mi mente merodear, irme por las ramas y tal vez, llegar hasta el infinito y más allá en pensamientos, quién sabe más lejos también.


La llamada

Hoy es el día de los enamorados. Qué lindo, qué cursi, qué inoportuno, qué mierda.

A mi teléfono fijo llega un llamado. Lejos de esta costumbre, lo dejo sonar. Una, dos, tres, cuatro veces y atiendo, entonces, silencio.

La máquina del tiempo

Lo que voy a contar está lejos de ser una historia de amor, porque a decir verdad, nunca llegó a serlo, o tal vez eso creo yo. Hace un par de meses, tomé una decisión respecto de este amor no correspondido.


Mírenme, soy feliz, entre las hojas que cantan

Subo a la terraza a regar mis plantas salvajes, ver las estrellas y quien te dice fumarme un cigarro pensando en qué hermosa que es la vida y agradeciendo la buena fortuna que tengo de vivir en este precioso lugar.


Pesos, cervezas y rock & ron

Nuestros días en Medellín no hubieran sido tan ricos de no habernos topados con este paisa, o al menos eso es lo que creemos. Paisa se le dice a los oriundos de Medellín y aledaños.


Cartagena, carta llena

Llegamos a Cartagena de Indias, azoradas por el calor y decidimos que esa tierra caliente era la una vez  descubierta por Cristóbal Colón. Nos sentimos orgullosas de pisar ese suelo histórico, lleno de callecitas y balcones coloniales durante tres días, hasta que nos dijeron que no era cierto.


El día del fin del mundo (intro + 4 caipis)

Intro

El día del fin del mundo lo llamaremos al conjunto de emociones y acontecimientos que nos sucedieron el jueves 30 de diciembre del año 2010.

No creemos en vivir para contarla, pero estamos de acuerdo en que si un día puede reunir sentimientos de alegría, odio, miedo, adrenalina, gozo, cansancio, tolerancia, admiración, impaciencia, equipo, mamitis, riesgo, esfuerzo, valentía, angustia, diversión, compañerismo, caos y cosmos, deber ser contado y en detalle minucioso para compartirlo y no olvidarlo nunca jamás.

De vez en cuando la vida

En la vida pasan muchas cosas y nos pasan muchas cosas también. Y claro, si está llena de segundos la vida. Sesenta de ellos hay en un minuto, es mucho, es poco, no lo sé todavía. Al fin y al cabo todo lo que nos mueve y nos va pasando dura eso, segundos…uno, dos, tres.


Corran muchachos, se viene la avalancha

Cajas Navideñas en noviembre, ¡ufff! ... La sociedad, o sea trabajo y gente, nos embute, abruma y agobia con maletas repletas de preocupaciones, ciclos, fechas de entrega, ansias, cierres, balances, cenas de fin de año...

Yo vivo en un barrio tranquilo

Hace tres meses que me mudé a un edificio de alrededor de treinta años de antigüedad, podría decirse de él “viejo” o quizás “antiguo”, pero no lo es. Tiene todo aquello que toda persona como yo, o tal vez solamente yo, pudiera desear referente a su arquitectura e instalaciones.

El Sensei

Veníamos bárbaro con Pablo, mi censista, en la dinámica pregunta-respuesta sobre la vivienda y las características habitacionales del hogar, cuando me hace la segunda pregunta de la tercer página:


¿Y dónde está el prospecto?

Siempre que abro una caja de medicamentos, lo realizo del lado incorrecto, es decir, mis dedillos se chocan con el prospecto y tengo que esforzarme en tomar una decisión: saco el prospecto (que no se por qué no va a querer entrar cuando lo quiera volver a meter, ¿no se doblarlo? ¿se agranda cuando sale a respirar? y lo tendré que hacer de prepo nomás) y a continuación sacar de la caja la respectiva tableta a consumir; ó cerrar la cajita (ay qué difícil que es cerrarlas) y abrirla del otro lado... o sea, del correcto.

HOY, distinto de la mayoría de las veces...

Cien años

Hace unos días vengo pensando que el lunes 23 de agosto hubiera sido el cumpleaños del abuelo Alfredo. Hasta lo escribí en mi calendario. Incluso hoy a la mañana me acordé de mi querido "Alberto", como le decía yo.

Pero hoy, cuando la maestra de segundo, escribió la fecha en el pizarrón: 23-8-10; me di cuenta de que no hubiera sido un cumpleaños cualquiera. Hubiera cumplido 100 años, sí ¡CIEN!

Rutas nacionales, rutas mías

Cae la tarde, emigran bandadas de pájaros sobre los verdes campos de Entre Ríos, esta contemplación, acompañada de hermosa música, abre mi corazón hasta lo más profundo, y creo que ésto, es parte de la felicidad.

Alicia no es una mujer cualquiera y yo tampoco

Ensayo sobre la Alicia del país de las maravillas de Tim Burton

Alicia no es una mujer cualquiera. No le da lo mismo cualquier cosa. Es más bien diferente a las demás mujeres de su edad, por así decirlo. Es hermosa, claro, pero le distrae lo que a otras mujeres atrae. Le incomoda la moda de su época, se desinteresa por los intereses clásicos de otras damas como ella. No le asusta si se aleja de las personas cercanas. Y hasta se detiene ante lo que cualquier mujer común avanzaría: un compromiso.

No es un domingo cualquiera

Bueno, ¿llegó el final o llegó el principio? No me deprime volver, no me pude entusiasmar tampoco. Estoy de sopetón. Casi un mes viajando, sin horarios, ni rutinas, simplemente apreciando, comprando, disfrutando, de paseo.

Algún lugar encontraré


Caminar, caminar mucho. Laten los pies. Se hacen sentir, como agradeciendo que los hacemos sentir vivos o como pidiendo a gritos que los dejemos descansar, o tal vez ambas, o quizás sea una queja por la falta de destino, you know, just wandering around or following a friend’s day. Sí eso, ir al ritmo y a los lugares o rutinas de otro.

El país de las maravillas

Estoy volviendo de DC en un bondi, poca gente, echada en dos asientos, tratando de dormir, no lo concilio, no tengo libro ni hambre. Sí tengo una luz tenue y algo para escribir. Aquí estoy.

Tantas cosas vividas.

Con sólo hacer clic


Hay momentos que con una foto, risas y cuentos no alcanza para mostrarlos o para volverlos. Pasan, quedan ahí, en el corazón.

Había una vez y así empieza la historia


Había una vez, en algún tiempo remoto, en un país muy pero muy pero muy lejano, vivía una princesita en un hermosísimo palacio.